sábado 24 de mayo de 2008, posted by werte at 11:10 PM
typk. Vi L'Humanite, de Bruno Dumont, cuando la estrenaron en la Argentina. La pusieron en el Lorca. Se escuchaban las risitas del público cuando el pibe o señor le hociqueaba el sobaco a la vecina, una rubia de huesos grandes que tomaba sol en la vereda y era la novia de su amigo. Al final o cerca del final está cavando un pozo, en un cementerio creo, y de pronto levanta la vista para ver a lo lejos no sé qué. Recuerdo haber tenido la impresión de que despegaba del suelo unos cuantos centímetros mientras se hacía visera con una mano, aunque me quedó la duda si fue una ilusión óptica, una distracción mía, o efectivamente era la idea. A la tarde vi Flandres, que se le parece bastante. En fin, en el sentido de que los cuerpos parecen escucharse desde adentro. Y tener un peso definitivo. Por lo demás, la felicidad de la chica es querer a los muchachos del lugar, abarazarlos, darles algún tipo de calor, y dejarlos que se vacíen entre sus piernas. El ángel, ahora, es una mujer, si es que una mujer es una mujer.

swrt. De Cormac McCarthy leí hace unos años Ciudades de la llanura y me gustó. Motivado por la película leo No es país para viejos y me resulta... demasiado coeniana, o sea, un bodrio chispeante y lleno de ocurrencias. Se dirá: Se te cuela la película en la lectura. Pero se me cuela si quiero, y si no quiero no. Cuando la dejo (bueno, tampoco puedo tanto, de acuerdo). Además la película, más allá de un par de nombres propios en la plantilla, tiene algunas coeneadas pero estas no llegan a tragársela. Doña Papada, que regentea la playa de remolques. Ese Chigurh, por lo general tan impoluto... evidentemente tiene que ver con abstraerlo del contexto natural y cultural para difuminar o poner en dudas su humanidad, pero ese peinado navío cae del lado de la excentricidad humorada de los hermanos. La esposa de Moss, que le habla como si fuera un osito de peluche (igual que en Fargo), aplastados en el sofá frente al televisor. En la novela cada uno es el osito de peluche del otro. Y las coeneadas, créanme si quieren, metralla. En suma, que salvo algunos agujeros la novela parece la versión de los hermanos Coen sobre una película de Cormac McCarthy. Pero la verdad tampoco tanto. El asunto es que cada coeneada de la película tiene su versión excesiva en la novela, y muchas más. (Lo que importa una mierda. Otra cosa sería que me clave King Kong).

Recorte: Ella se acomodó en la silla y lo observó. Quieres que vaya a Odessa, dijo
Exacto.
Me tomas el pelo, ¿verdad?
¿Yo? No, ni mucho menos. ¿Se ha terminado la confitura?
Ella se levantó y sacó la confitura de la heladera y la dejó en la mesa y se volvió a sentar. Él abrió el tarro y echó un poco en la tostada y la extendió con el cuchillo.
¿Qué hay en esa maleta que trajiste?
Ya te dije lo que había.
Dijiste que estaba llena de dinero.
Entonces supongo que eso es lo que hay dentro.
¿Dónde está?
Debajo de la cama, en el cuarto de atrás.
Debajo de la cama.
Sí.
¿Puedo ir a mirar?
Eres una mujer blanca y libre y mayor de edad, conque supongo que puedes hacer lo que quieras.
Aún no tengo veintiún años.
Bueno, pues los que tengas.
Y quieres que suba a un autobús y me vaya a Odessa.
Tú vas a subir a un autobús y te irás a Odessa.
¿Qué voy a decirle a mamá?
Prueba a llamar a la puerta y gritar: Mamá, estoy en casa

zxcv. Este zapato regresa entonces con su lectura al siglo dos o tres, o al quince o diecisesis. No es mundo este para viejos.


PIL; that what is not

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  • sábado 17 de mayo de 2008, posted by werte at 11:55 PM
    Hay ciertos diálogos que sólo son posibles en el cine francés, clisé o marca de fábrica o pelotudez o genio nacional. De Les amants, de Louis Malle:

    Ella: No sabes la importancia que el peinado tiene en Paris. Que una mujer esté peinada o no, no tiene importancia, sino que tenga coiffeur. El peinado complementa la vestimenta. Después, según la forma del peinado reconocemos.
    Él: ¿A quién?
    Ella: A todos, a los americanos, los suizos, los parisinos, los provincianos, a todos.
    Él: ¿Qué hay de cierto en lo que dices?
    Ella: Maggie sabe sobre esto. Dice que si una no es muy linda necesita un cambio.
    Él: Tu no necesitas ningún cambio, ya que tienes un marido.
    Ella: Un marido que nunca me mira.
    Él: Si crees que no te miro nunca, ¿para qué quieres tener un cambio?


    Patti Smith; twelve

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  • , posted by werte at 9:10 PM
    cdxz. Reiko Midori y Naoko han sido centrales en la vida de Watanabe, asociadas para siempre a la pérdida de la inocencia, a esa edad en que el dolor se va acomodando lentamente a un ronroneo suave y persistente pero perfectamente habitable. En que empieza a disociarse de los nombres que cargan los motivos y se convierte en una especie de sino o condición o mar de fondo más o menos tranquilo.

    zqwt. De un modo u otro se acuesta con las tres. De un modo u otro porque hasta el final del relato Midori se ha limitdo a masturbarlo bajo las sábanas lo que, para la moral de los personajes, no es lo mismo que hacerlo. Con Naoko sólo lo ha hecho una vez, el día en que ella cumplió veinte años, y otras dos veces ella se limitó amorosamente a sacarle las ganas, una masturbación en la montaña, una felación sobre el sofá. Con Reiko se acuesta en la página 377, al final del largo velatorio privado de Naoko, organizado por ellos y sólo para ellos, y durante el cual tocaron y cantaron todas las canciones que conocían (el otro, el oficial, decidieron que había sido inmerecidamente triste).

    zpyh. Así que el espíritu de la historia más que el 68 son los últimos estertores de la ingenuidad adolescente muy curvados, cómo no, por las continuas oleadas del imperativo hormonal (digamos así). Los tejemanejes dramáticos defraudan un poco, aunque esté curado de espanto uno esperaría que en coherencia con los ojos rasgados no fueran tan similares a los nuestros, a lo que más o menos fueron los nuestros, aunque sin mujeres internadas en hospitales o lugares por el estilo.

    qwsv. Norwegian Wood (Tokio Blues, según Tusquets), de Haruki Murakami, es un largo flashback cronológico (no un collage de recortes arbitrarios)... creo que de una pista temporal (además del presente siempre implícito), aunque las primeras páginas me dejaron alguna confusión más bien banal. La novela empieza: Yo entonces tenía treinta y siete años y me encontraba a bordo de un Boeing 747. Mientras el aparato descendía en el aeropuerto de Hamburgo el pasado, en la figura de cierto prado por el que había paseado con Naoko, lo golpeaba e invadía con su sensación de pérdida y nostalgia, la tristeza de que al final el viento se lo lleve todo, incluso aquello que nos era más querido, que más inamovible parecía. El segundo párrafo, después de un intervalo blanco, empieza así: Incluso ahora, dieciocho años después, recuerdo aquel prado en sus pequeños detalles. El intríngulis gira alrededor de la relación entre ese "Yo entonces..." y el "Incluso ahora, dieciocho años después"... ¿Después de qué? ¿Del "entonces" en el Boeing o de la época del tiempo recordado? La línea de recuerdos que abarca la narración va del 68 al 70, mientras Watanabe tiene entre dieciocho y veinte años. Si se trata de la segunda opción el "entonces" y el "incluso ahora" coinciden en ese presente construído en que tenía treinta y siete años de edad. Si esos dieciocho años más señalan el presente desde el que se enuncia el "yo entonces", Watabe tiene más o menos 55 años años, lo cual lo sitúa en 2005... Simplemente no le encuentro salida lógica a esto que parece crear una instancia de recuerdo del recuerdo. Sobre todo considerando el dato externo de que la novela es de 1987 y que no es común ese juego de narrar un pasado desde un pasado más próximo, y teniendo en cuenta que carece de implicancias a todo lo largo del relato donde el pasado es filtrado desde un mismo presente, desde una y la misma coloración afectiva e ideológica, etcétera. Otra opción, también externa, es que se trate de un moco de edición. La última y más probable, lo que habla de mi autoestima, es que hay una vaca en el living y no la veo. En fin. No sé si se entiende la ensalada pero esa es la ensalada en mi cabeza o en las primeras páginas de la novela.

    wqzx. Además de que nació más o menos en el mismo año que su personaje, 1949, de lo que me informo en la contratapa, la peripecia tiene pinta de tener mucho de autobiográfico, aunque uno no se autoriza a decir qué tanto hasta que lee que el autor lo dijo en una entrevista. Pero digamos que no me agrada que Watanabe haya matado tiempo y hormonas en el 68 fabricándose culebrones antes que estorbando a la autoridad. El contexto en la novela funciona remarcando el encapsulamiento del personaje, las varias hojas de vidrio sucio que, así lo dice, se interponían entre el mundo y él. Etcétera. El asunto es que los dramas adolescentes propios y ajenos después de los veinte o veintidós empiezan a parecerte falsos problemas. Los propios a menudo se convierten en fuente de íntima vergüenza, los ajenos de piedad o burla. Yo, por ejemplo, cuando recuerdo algunas cosas tengo ganas de suicidarme, de ser otro. Pienso en que me gustaría ser una víctima de los extraterrestres sin alma de Dark City (bichos lava-cerebros). Y ni hablar de los verdaderos delitos, de la mala leche arrebatada. Así que si algún buen dios hubiera nos quitaría el destino de ese purgatorio al final tan fútil, tan pelotudo, tan lleno de macanas y culebrones baratos. Y dejaría sólo el almanaque, las hormonas, y las ganas de perder el tiempo. Qué tanto.

    cjkp. Mi personaje preferido, de todos modos, es Tropa-de-asalto. Le dicen así porque parece un facho. Es aseado. Tartamudo. Hace ejercicios todas las mañanas. Se viste sin gusto. Estudia geografía. Y ya no quiere a su novia. Nagasawa, en cambio, adinerado, desprecia a todo el mundo, se pone metas que son destinos, y sin duda acabará de pez gordo en la trama estatal-financiera del japón industrial.

    xzwq. Basta, ya se descongeló el bacalao.


    John Cassavetes; Opening Night
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  • jueves 15 de mayo de 2008, posted by werte at 4:46 PM
    Recién llené la fichita de la campaña No al tren bala sí al tren para todos pergeñada por los amigos de Proyecto Sur.

    En Amor y anarquía, el libro de Martín Caparrós sobre esta chica anarquista argentina (Soledad creo que se llamaba) que se ahorcó en un baño turinés luego de que su compañero apareciera muerto en la celda de una penitenciaría, se cuenta que entre los delitos que les atribuían estaba el de haber atentado con bombas varias veces sobre las obras de un tren de alta velocidad... digo, suena lindo...

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  • miércoles 7 de mayo de 2008, posted by werte at 2:23 PM
    Por Karin

    Interrumpe mi pereza, el vecino Werte, preguntando, sugiriendo, si tengo ganas de meterme en camisa de once varas contando en el Cabaret algo sobre Nepal, en una línea o dos mil, de una o en series y sin quemar cabeza o lo que queda de ella (esto último lo digo yo). Lo de la camisa de once varas también lo digo yo, porque no me quiero hacer responsable de las consecuencias, si el Cabaret pierde clientela: hago como Pilatos. Acá vengo a refugiarme, tomar una copa y escuchar al vecindario, no al revés.

    Y, me pregunto además ¿Por qué hablar de Nepal? (me permiten eliminar estos incómodos signos inversos de interrogación y admiración que detesto por superfluos? Gracias!) Pues sí, por qué, para qué? La prensa, los medios, tienen razón, al público no le interesa y el público es rey, se le da lo que pide. Por lo mismo apenas si se mencionó hace un par de semanas en la 'media' mundial, que en Nepal el resultado de las elecciones para la asamblea constituyente realizadas el 10 de Abril con una participación de alrededor de 60% de la población elegible para votar, fue un éxito rotundo para el Partido Comunista Maoísta. Cómo no, Maoístas, aún existen. Cuando según el semanario The Economist del 12 de Abril -traduzco y cito- (leer 'periódicos de ayer' a veces me provoca ronroneos de satisfacción, sobre todo cuando la embarran tanto): "se cree -a falta de encuestas de opinión confiables- que los maoístas son ampliamente detestados." Lo cual dice mucho sobre los aciertos de la prensa y de lo que se espera de las encuestas de opinión. Prosigo en otro lado: "[la respuesta a los resultados sería pacífica] asumiendo, esto es, que los maoístas acepten los resultados. Ganar al menos 80 escaños -de un posible 601- sería, según se rumorea, lo mínimo para proseguir su compromiso con la democracia". Obtuvieron 220 escaños, un 30%. Seguidos por el Nepali Congress con 21% y el PC-Unido Marxista Leninista con 20%. Según la BBC, el resultado sorprendió hasta a los mismos maoístas.

    Para ver si encontraba de qué charlar -sin quemar cabeza- estuve revisando los correos por emilio que envié en la primavera turbulenta del 2006 desde Nepal (en dónde viví por casi una década), durante la toma del poder por el rey y las consecuentes manifestaciones y disturbios que obligaron a que lo devolviera y condujeron al proceso actual. Casi en cada uno de ellos me topo con la frustración que nos causaba el no encontrar nada de noticias en los medios. Y eran días en los que aunque dentro del país se hacían las noticias, era prohibido divulgarlas y dependíamos de una información 'bumerang', para enterarnos de lo que fuera. Los blogs se convirtieron en los mejores transmisores de información. También aprendimos como saltarnos los filtros de internet con los que se nos impedía entrar a varios sitios. Aún guardo entre mis pautas de navegador uno de los proxis para navegar anónimamente. Por si acaso, nunca se sabe qué pueda pasar, ni dónde.
    Entonces, para qué hablar de Nepal si a nadie le interesa. O de los 28 millones de Nepalíes, pobres en su mayoría, que 'ensanguchados' entre los monstruos India y China, vienen a ser poquísimos, nada, un país del tamaño de Suiza, sin bancos y sin relojes. Que ni a los gringos les quita el sueño (afortunados en eso sí son). Gente que creía que el rey era la reencarnación del dios Vishnu y por eso nunca iba a ser posible abolir la monarquía, como nos lo han repetido hasta el cansancio los medios. Y que ahora votan por unos maoístas obsoletos que ni China quiso nunca reconocer, declarados terroristas además. O por marxistas-leninistas, a estas alturas. Ah, sí alturas, por eso sí hay que hablar de Nepal, del Everest. Y de los budistas que escapan de Tibet. Y de Tibet que queda al lado. A veces la mención de los soldados Gurkhas, suena un ringtone hasta en las antípodas (de donde vengo yo). Pero que los Gurkhas formen parte del ejército británico, se debe a que los ingleses tuvieron que reconocer su ferocidad al no dejarse conquistar. Nepal no ha sido colonia nunca. Nepal le iba siguiendo los pasos al país donde nací, derecho al despeñadero y con el acelerador puesto a mil. Cuando menos creía, cuando todos parecían apáticos y resignados a la fatalidad de la guerra y a su violencia, se fueron levantando como una cadena de dominós en reversa. Nepal es una caja de sorpresas. De pronto los medios lo ignoran porque no se puede confiar en algo así. Nepal es un saboteador. Por eso tal vez sí vale la pena hablar de Nepal.

    Termino con la copia de uno de los últimos emilios de la época:
    Date: Sat, 17 Jun 2006 20:39:04 +0530
    To: amigos
    Subject: se mueve
    No pienso competir por atención contra el actual encuentro tribal tras
    la pelota, pero...... cómo les suena que ayer en helicóptero trajeran a
    los líderes maoístas Prachanda y Bhatarai a la capital y después de más
    o menos ocho horas de charlas con el primer ministro acordaran ocho
    puntos entre los cuales se disuelve el actual parlamento y en un mes el
    gobierno será interino conformado por los maoístas y los miembros de la
    SPA*???!!!!! Parece mentira! Además la gente oyó en rueda de prensa a
    Prachanda y dicen que habla tan bien que no dudan quién llegaría a ser
    presidente de la futura república, ....sí... República de Nepal. A
    diario siguen los cambios grandes y chicos y los obstáculos con los que
    uno piensa que todo va a quedar bloqueado, pero no ha sido así. Bueno
    sigan con sus partidos, aquí también están en la fiebre, pero.........
    sin embargo se mueven!
    Un abrazo
    Karin

    *SPA, las siglas en inglés de la alianza de siete partidos que se formó tras la entrega de poder del rey.

    Foto (Dhobighat, el barrio de los lavanderos en donde viví; la foto es desde el balcón), ampliar

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  • martes 6 de mayo de 2008, posted by werte at 6:29 PM


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    Iba en el 39 con mis papeles y mis auriculares. Empieza a sonar Los sabiondos, de la Polla, y se me prendió la lamparita: Ey, por acá está la feria del libro. Me tomo un recreo. ¿Quién es mi jefe al final? Nadie. O sea, el sistema en general. Mis necesidades reales e inventadas. La inflación rampante del abl. Las expensas. La publicidad gubernamental en el Grupo Clarín. Los sueldos de los diputados del ari. Los dineros a la Fundación Axel. El tren bala y el futuro eterno subsidio a su selecta clientela. El fantasma improbable de una jubilación argentina. Las aceitunas sin carozo. La policía bonaerense. Los incobrables de Karina Rabolini en el Banco Provincia. La Hummer de la brujita Verón. La deuda externa y el superávit de las cuentas públicas. Uf. O me merezco un descanso o me voy a un walden.

    Un meo barroso el café. Tremenda cantidad de libros. La industria editorial se ve pujante. Los paseantes por lo general también. Mejor así. Mientras hojeo el catálogo de FCE me acuerdo de que alguna vez me quejé de que a cierto tiempo del cambio de manos de la casa los libros eran los mismos sólo que al doble o triple de precio. Ahora ya no es cierto.

    Junto coraje para entrar en esa cueva oscura en la que, supongo, habrá gente hablando. Pero no. Está todo negro. Le doy con la pantorrilla a una cosa demasiado dura como para ser una silla y la tibia y la rótula reviven a dúo tres mil partidos de fútbol. ¿Habré roto algo además? Huyo de la escena como el Tripa Seca.

    Es notable la cápsula introspectiva que se genera ojeando libros. En medio de una multitud que va y viene y te bambolea y sin embargo tan solo como en casa. Hasta el mar de las charlas o el murmullo se convierte en un arrullo acariciador. Lo único que te puede sacar es una voz dirigida exactamente a vos, o sea un librero solícito y primerizo, cosa que rara vez ocurre. Al rato del debut laboral ya lo miraron doscientas veces con cara asesina, si es que se necesitaron tantas.

    Otro libro de Laclau. Por lo que veo en la contratapa y después adentro casi una adenda al bodoque Butler-Zizek-Laclau. No tengo plata, pero lo acabaré comprando. Si ya te la metieron tres cuartos hacé un esfuerzo más y que entre toda.

    De nuevo la introspección y las librerías. Ya lo conté, tal vez mil o dos mil veces, pero me da placer recordarlo. Inevitable, me ocurre cada vez que lo veo, en las pantallas de Garbarino, en una solapa, diario... Enchufado en una librería de Corrientes, hago un movimiento brusco vaya a saber por qué y le doy con la espalda a un tipo. Tira a la mierda el libro que sostenía para dar con la panza y los codos sobre la mesa de saldos. Cuando se da vuelta veo que es Jorge Rial, el muy mero. Con cada vez que lo recuerdo el golpe y la caída se van poniendo más violentos. Por cierto que ya no sé cómo fue la real, la verdadera... Pero sí que dentro de un par de años Rial habrá caído todo despatarrado. Capaz que me dijo algo y le di una piña. En dos años más quizá se habrá roto la nariz contra La Revolución Desconocida, de Volin, en la edición de tapas verdes de Proyección. Seis piñas cuando me dijo algo. O a lo mejor para ese entonces estábamos cerca de uno de los lados de la mesa, en un cruce de pasillos, y Rial acaba de culo contra el piso y primero los libros y después la mesa encima de él. Hay gente y todo el mundo se caga de risa de Rial. Nunca se vio o escuchó una risa semejante. Rial, aturdido, sólo ve bocas increíblemente abiertas, y cientos de esos ojos inyectados o babosos, y el ruido ensordecedor que lo bandea. Mientras recobra o va recobrando la conciencia descubre que se siente como una de sus víctimas más logradas. Una nena de más o menos seis años le pone un gargajo en la cara. O quién te dice que en diez años todo habría sido peor, con ambulancia y hospital y la tristeza de la familia y los amigos a todo color, y Rial habría dejado de hacer y ganar y gozar haciendo el mal una tarde calurosa de mil novecientos noventa y tantos, después de un risible accidente en una librería de calle Corrientes.

    Perón, reflejos de una vida, de Horacio González, y yo sin plata.

    Cuando salgo la noche ya muestra las tetas. Me doy vuelta y las ferias son librerías, las librerías despensas, las despensas kioskos, y los kioskos verdulerías. Pienso en verdulerías porque en las verdulerías hay manzanas, y en la puerta del zoológico solían venderlas bañadas de caramelo y encajadas en un palo. ¿Seguirán?

    David Bowie; tin machine
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  • lunes 5 de mayo de 2008, posted by werte at 8:59 PM
    Si de coleccionar frases se trata hoy me soltaron una que me pareció muy buena o muy argentina: El sistema te tiene al trote no con la zanahoria del bienestar sino con la del desastre. Dado que la acepto como un hecho (al menos personal, no descarto que para alguien poseer dos casas, por decir cualquier cosa, pueda tener algún sentido intrínseco -descartando además la casa de campo que todos deseamos para desintoxicarnos) paso a preguntarme si en el futuro he de seguir dibujando esa zanahoria por delante del burro o hacerlo por atrás. Creo que lo segundo. Con lo que todo adquiere ribetes violentos, más o menos sodomizadores.

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  • domingo 4 de mayo de 2008, posted by werte at 4:05 PM
    Uno. Los otros. Todo lo demás. La basurilla mental de los tipos. Debí decirle lo de La Polla: Oh! Oh! Lady Chatterly. / Deberás buscar un amante para tí / sentiré por él Lady Chatterly. / Lady Chatterly, has de hacerlo para mí, / yo te miraré Lady Chatterly.

    En cambio le dije: Mandala a cagar a esa... a esa... ¡puta de mierda!

    Me voy a pasear. A hipnotizar mendigos.

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